Category Archives: Cuban Revolution

A la Revolución la defendemos ante todo

A la Revolución la defendemos ante todo (+Video)

A Estados Unidos le ha molestado mucho durante 60 años el ejemplo de la Revolución Cubana, dijo este domingo el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en una intervención especial desde el Palacio de la Revolución para explicar al pueblo la más reciente provocación orquestada por grupúsculos contrarrevolucionarios

Gladys Leidys Ramos López12 de julio de 2021 01:07:22

Diaz-canel
El Primer Secretario del Partido, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, afirmó que el país no va a permitir que nadie manipule nuestra situación, ni que nadie pueda defender un plan que no es cubano. Foto: Estudios Revolución

A Estados Unidos le ha molestado mucho durante 60 años el ejemplo de la Revolución Cubana, dijo este domingo el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en una intervención especial desde el Palacio de la Revolución para explicar al pueblo la más reciente provocación orquestada por grupúsculos contrarrevolucionarios.
 El Jefe de Estado inició sus palabras con un saludo revolucionario para todo nuestro pueblo, y dijo: «lamentablemente  tenemos que interrumpir las jornadas dominicales, que todas nuestras familias asumen para descansar y compartir, para informarles y compartir con ustedes un grupo de elementos sobre los sucesos que han estado aconteciendo en el día de hoy, que tienen que ver con todo un nivel de provocación sistemático escalado, que ha estado promoviendo la contrarrevolución en estos días».
¿Qué antecedentes estamos viviendo de la situación que tenemos?, preguntó.
«Hemos sido honestos, hemos sido diáfanos, hemos sido claros, y en todo instante le hemos estado explicando a nuestro pueblo las complejidades de los momentos actuales.


«Yo recuerdo que hace más de un año y medio, cuando se iniciaba el segundo semestre del año 2019, tuvimos que explicar que íbamos hacia una coyuntura difícil, y usamos ese término, que después se tomó como parte del humor popular, porque hemos permanecido en esa coyuntura durante mucho tiempo… a partir de todas las señales que estaba dando el Gobierno de los Estados Unidos, encabezado por la administración Trump con relación a Cuba».
Recordó que ahí empezaron a recrudecer todo un grupo de medidas restrictivas del bloqueo; la persecución financiera, la persecución energética, con el objetivo de asfixiar la economía de nuestro país.
Díaz-Canel denunció ese anhelado deseo que tienen de que se provoque un estallido social masivo en Cuba, a lo que contribuyen toda esa propaganda y todas esas construcciones ideológicas que han hecho para convocar las llamadas intervenciones humanitarias, que terminan en intervenciones militares y en injerencias, que aplastan los derechos y la soberanía, la independencia de todos los pueblos.
Esa sucesión de acciones hostiles continuó, dijo. «Después vinieron las 243 medidas que todos conocemos. Y en los últimos días de esa administración se decide incluir a Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo». 
Reiteró que esa «es una lista totalmente espuria, una lista ilegítima, y una lista unilateral, que asume los EE. UU. sobre la gracia que ellos se creen que son la potencia que domina al mundo, que son los emperadores de este mundo».
Subrayó que, lamentablemente, por la falta de dignidad que existe en un grupo de instituciones internacionales y también en una parte importante de algunos países, muchos se someten 
de golpe a todas estas medidas y a todas estas acciones.
«Hay que reconocer que otros no permiten que se les impongan, pero también se ven limitados por el alcance extraterritorial que tienen estas.
«Y eso acrecentó más todas estas limitaciones, todas estas restricciones, que sobre todo implicaron que al país se le cortaran de inmediato sus principales fuentes de ingreso de divisas: estoy hablando del turismo, estoy hablando de los viajes de cubanos y americanos a nuestro país, de las remesas que tanto esperan las familias cubanas de sus familiares en los Estados Unidos».
El Presidente cubano denunció también que se hizo un plan tremendo de desacreditación de las brigadas médicas cubanas, y por esa colaboración médica, además de la colaboración solidaria que presta Cuba, también se ingresaba una parte importante de divisas, y todo esto fue provocando una situación de desabastecimiento del país: «Desabastecimiento de alimentos, desabastecimiento de medicamentos, desabastecimiento de materias primas y de insumos para poder desarrollar nuestro proceso económico y productivo, que a la vez tributan a las exportaciones y a los abastecimientos del pueblo; por lo tanto aquí están cortados dos importantes elementos: la capacidad de exportar y de recibir divisas para importar e invertir, y la capacidad de los procesos productivos para poder desarrollar todo un grupo de bienes y servicios para nuestra población».
Puntualizó que el país «tuvo limitaciones con el combustible, limitaciones en piezas de repuesto, y todo esto ha provocado un grupo de insatisfacciones, ha acrecentado problemas acumulados, que no hemos podido resolver y que venían del periodo especial, y a todo esto se ha sumado una feroz campaña mediática de desacreditación como parte de la llamada guerra no convencional, que trata, por una parte, de fracturar la unidad entre el Partido, el Gobierno, el Estado y el pueblo, que trata de poner al Gobierno como insuficiente, incapaz de proporcionar bienestar al pueblo cubano, y que pretende enarbolar al Gobierno de los ee. uu., “muy preocupado por ese pueblo” al que tiene bloqueado injustamente, indicándole que es por donde se puede aspirar a la esperanza del desarrollo y al progreso de un país como el nuestro.
«Esas son consabidas recetas hipócritas y discursos de doble rasero, que los conocemos muy bien en toda la historia de los Estados Unidos hacia Cuba. Conocemos cómo intervinieron en nuestro país, cómo se apropiaron de nuestra Isla, cómo mantuvieron una dominación de nuestra Isla en la etapa de la seudorrepública y cómo esos intereses fueron golpeados por la Revolución Cubana con su triunfo.
«Y les ha molestado mucho durante 60 años el ejemplo de la Revolución Cubana y constantemente han estado arreciando…, han estado aplicando un bloqueo injusto, criminal, cruel, recrudecido ahora, peor en condiciones de pandemia. Ahí está la perversidad manifiesta, la maldad de todas esas intenciones: bloqueo y acciones restrictivas, que nunca han tomado contra ningún otro país, ni contra los que ellos consideran sus principales enemigos.
«Por tanto, ha sido una labor y una política de saña contra una pequeña Isla, que solo aspira a defender su independencia, su soberanía y construir, con autodeterminación, su sociedad de acuerdo con los principios que más de un 86 % ha aprobado, ha apoyado en el ejercicio amplio y democrático, que sostuvimos, para aprobar la actual Constitución de la República de Cuba.
«Y en medio de esas condiciones  viene la pandemia, una pandemia que no ha afectado solo a Cuba, una pandemia que ha afectado a todo el mundo, una pandemia que ha afectado también a los Estados Unidos, que ha afectado a los países ricos. Hay que decir que los Estados Unidos y esos países ricos no tuvieron toda la capacidad para enfrentar los efectos de esta pandemia en sus inicios.
«Y en muchos de esos países del primer mundo, con muchas más riquezas, colapsaron los sistemas de Salud, colapsaron las salas de terapia intensiva. Los pobres fueron desfavorecidos, porque no existen políticas públicas orientadas al pueblo para su salvación.
Acotó que la norteña nación del norte y esos países ricos tienen indicadores en relación con el enfrentamiento a la pandemia peores resultados que los de Cuba en muchos casos.
«Y a nosotros nos afectó esa pandemia y, en medio de todas estas restricciones, con las reservas que ha creado el país, con lo poco que teníamos en el país, con lo poco que hemos podido adquirir en este año y medio tan duro, es que hemos podido enfrentar todos estos retos y todos estos desafíos. 
«Y lo hemos hecho con valentía, lo hemos hecho con coraje, lo hemos hecho sin claudicar y, sobre todo, lo hemos hecho compartiendo entre todos lo poco que tenemos, y no solo lo hemos compartido en Cuba, lo hemos compartido con el mundo, porque ahí está el ejemplo de las brigadas internacionalistas Henry Reeve, que ha ido a lugares afectados brutalmente por la pandemia.
«Y así fuimos avanzando, fuimos controlando brotes y rebrotes, con una capacidad tremenda de sacrificio de nuestro pueblo, de nuestros científicos, de nuestro personal de la Salud, de casi todo el país involucrado en esto.
Díaz-Canel destacó que se han creado cinco candidatos vacunales, ya uno de ellos reconocido como vacuna, que es la primera vacuna de Latinoamérica contra la COVID-19. Ya Cuba está vacunando a su población, y esto es un proceso que toma tiempo. Hay que producir las vacunas, pero nosotros tenemos en estos momentos una de las zonas de vacunación más alta del mundo y en pocas semanas hemos llegado a más de un 20 % de vacunados, del total de la población», refirió.
En los últimos meses, alertó, han comenzado a aparecer cepas más agresivas, que provocan más transmisión de la enfermedad, y en medio de esa situación empieza a aparecer otro grupo de complicaciones.
«En primer lugar, los casos ocurren con una velocidad y acumulación que superan las capacidades que hemos podido crear para atender en instituciones estatales a estos casos. Por otra parte, hemos tenido que acudir a abrir capacidades en otros centros», explicó.
En ese sentido, fundamentó que al abrir más centros, a los cuales hay que darles una prioridad energética –en medio de la acumulación de problemas en la generación eléctrica, que han llevado a mayores afectaciones–, la cantidad de circuitos que tenemos que proteger para que se atienda a estos pacientes ha aumentado.
Al tener más enfermos, continuó, las reservas de medicamentos se van agotando también y las maneras de adquirirlos son muy difíciles; y en medio de todo esto seguimos con voluntad, seguimos pensando en todo, trabajando para todos.
«Ahora hemos tenido que recurrir a la experiencia del ingreso domiciliario ante la falta de capacidades de un grupo de provincias, y hemos tenido que convocar, entonces, a las familias para que tengan una participación más directa, más responsable. Uno no se cansa de admirar esa capacidad de resistencia creativa que tiene nuestro pueblo».
Con esos valores, aseguró, si los acompañamos de responsabilidad, en el menor tiempo posible, con vacunación, cumpliendo las medidas sanitarias necesarias, saldremos más temprano que tarde de este pico pandémico que no es solo un caso cubano. Cuba logró postergarlo con todo lo que hicimos, y también lo superaremos.
Entonces, de manera muy cobarde, sutil, oportunista, muy perversa, a partir de las situaciones más complicadas que hemos tenido en provincias como Matanzas y Ciego de Ávila, estos que siempre han estado apoyando el bloqueo, los que han servido como mercenarios, lacayos del imperio yanqui, empiezan a aparecer con doctrinas de intervención humanitaria, de corredor humanitario, para fortalecer el criterio de que el Gobierno cubano no es capaz de salir de esta situación, como si estuvieran tan interesados en el bienestar y salud de nuestro pueblo, sentenció el Presidente.
«Si quieren tener un gesto con Cuba, si quieren de verdad preocuparse por el pueblo, si quieren resolver los problemas de Cuba: abran el bloqueo y vamos a ver a cómo tocamos, ¿por qué no lo hacen? ¿Por qué no tienen valor para abrir el bloqueo, qué fundamento legal, moral, sostiene que un gobierno extranjero le pueda aplicar esa política a un país pequeño, y en medio de situaciones tan adversas? ¿Eso no es genocidio?».
Enarbolan, denunció, criterios de que somos una dictadura, «una dictadura que se preocupa por darle a toda su población Salud, que trata de buscar bienestar para todos, que en medio de esta situación es capaz de llevar a cabo políticas públicas, que está aspirando a la vacunación con una vacuna cubana, porque sabíamos que nadie nos la iba a vender, porque no teníamos dinero para comprarla», sostuvo.
«¡Qué dictadura más extraña!», exclamó. Ahora vociferan que somos unos asesinos, dónde están los asesinados en Cuba, dónde están los desaparecidos en Cuba, por qué los otros países que han sufrido estos picos pandémicos, no fueron atacados en la prensa y a esos no se les puso como solución la intervención humanitaria, ni se les armaron estas campañas de descrédito como a nosotros, enfatizó Díaz-Canel.
«Yo creo que la vida, la historia, los hechos demuestran qué está detrás de todo esto, que es asfixiarnos y acabar con la Revolución, y para eso tratan de desalentar a nuestro pueblo, de confundir a nuestro pueblo. Y cuando la gente está en condiciones severas, entonces ocurren hechos como los que vivimos en San Antonio de los Baños».
Sobre los hechos en esta zona, detalló:
¿Quiénes componían ese grupo? Lo componían personas de pueblo, que tienen necesidades, que están viviendo parte de estas carencias; lo componían personas revolucionarias confundidas o que no tiene todos los argumentos, o que también están expresando estas insatisfacciones, pero estos lo hacían de manera distinta, porque buscaban argumentos, explicación.
«Pero esto estaba encabezado por un núcleo de manipuladores que sí se están prestando a los designios de las campañas SOS Matanzas o SOS Cuba, o el llamado cacerolazo, que están preparando hace varios días, para que en varias ciudades de Cuba hubiera manifestaciones o disturbios sociales de este tipo. Esto es muy criminal, en un momento en que la gente debe estar en sus casas, protegiéndose».
Los revolucionarios de San Antonio de los Baños, reconoció Díaz-Canel, las autoridades de la provincia, un grupo de personas de la dirección del país nos presentamos allí, nos enfrentamos a los contrarrevolucionarios y hablamos con los revolucionarios, o a los que estaban pidiendo explicaciones, para demostrar que la calle es de los revolucionarios.
Apuntó que sabemos que hay otros grupos de personas en determinadas calles o plazas, en otras ciudades del país, donde se han concentrado movidos también por esos propósitos tan malsanos. «Estoy dando esta información, también para ratificar que en Cuba las calles son de los revolucionarios, que el Estado, el Gobierno revolucionario, guiado por el Partido, tiene toda la voluntad política para discutir, para argumentar y para participar con el pueblo en la solución de los problemas, pero reconociendo cuál es la verdadera causa de nuestros problemas, sin dejarnos confundir».
Los que están alentando a que haya manifestaciones, no quieren para Cuba un bien de salud, enfatizó. Recuerden que su modelo es el neoliberal, es la privatización de la salud, de los servicios médicos, de la educación, es que cada cual se salve como pueda, que puedan acudir a la salud los que tengan dinero, alertó. 
«Nosotros no vamos a entregar la soberanía, ni la independencia del pueblo, ni la libertad de esta nación. Somos muchos los revolucionarios en este pueblo que estamos dispuestos a dar la vida y eso no es por consigna, es por convicción. Tienen que pasar por encima de nuestros cadáveres si quieren enfrentar la Revolución, y estamos dispuestos a todo y estaremos en las calles combatiendo».
Sabemos que se están orquestando incidentes de este tipo en las calles de La Habana y que hay masas de revolucionarios enfrentando elementos contrarrevolucionarios. Separamos a los revolucionarios confundidos, separamos a los habitantes de Cuba que puedan tener determinadas preocupaciones, pero no vamos a permitir que un contrarrevolucionario, mercenario, vaya a provocar desestabilización en nuestro pueblo.
«Por eso estamos convocando a todos los revolucionarios de nuestro país, a todos los comunistas, a que salgan a las calles en cualquiera de los lugares donde se vayan a producir estas provocaciones hoy, desde ahora y en todos estos días», sostuvo.
«Como dije en el discurso de clausura del Congreso del Partido, a la Revolución la defendemos ante todo, los revolucionarios y, en la primera fila, los comunistas, y con esa convicción estamos ya en las calles, no vamos a permitir que nadie manipule nuestra situación, ni que nadie pueda defender un plan que no es cubano, que no es bienestar para los cubanos y cubanas y que es anexionista. A eso convocamos a los revolucionarios y a los comunistas de este país», concluyó.

Continue reading A la Revolución la defendemos ante todo

60 Years Ago Until Today!

Speakers

Pedro Luis Pedroso Cuesta, Cuban Ambassador to the United Nations
Josefina Vidal, Cuban Ambassador to Canada
Lianys Torres Rivera, Cuban Ambassador to the United States
Peter Kornbluh, Senior Analyst and Director of Cuba and Chile Documentation Projects, National Security Archive. He is the author/editor of Bay of Pigs Declassified: The Secret CIA Report on the Invasion of Cuba (The New Press, 1998). His most recent book is Back Channel to Cuba: The Hidden History of Negotiations between Washington and Havana (UNC Press, 2014).
Mary-Alice Waters, President, Pathfinder Press, editor, Playa Girón
Catherine Murphy, Founder, and Director of The Literacy Project. Her documentary Maestra explores the 1961 Cuban Literacy Campaign through the eyes of the youngest women teachers

Co-Chairs

The moment the Batista regime’s fall

The moment I learned of the Batista regime’s fall
Raúl recalls speaking to Batista’s troops in Santiago de Cuba, on orders from Fidel, to arrange their surrender

Raúl Castro Ruzjanuary 4, 2021 09:01:44

Raúl enters the Moncada Garrison, with only his escort, to talk with Coronel Rego Rubido, chief officer of the dictatorship’s troops in Santiago de Cuba.

Photo: Granma Archives
Fidel had predicted that the Moncada Garrison would surrender its forces during the first days of January, 1959. I had been inside the fort in 1953, as a prisoner, along with other compañeros who attacked the Moncada. Fidel had been taken directly to the Santiago de Cuba Vivac.

The story goes like this. I was at the Soledad sugar mill, now called the El Salvador, when I heard about the fall of Batista regime. At the time I was organizing the attack on the city of Guantánamo, on orders from Fidel. As soon as we began to hear the first news coming from the Dominican Republic, I left to find Fidel and we were able to meet between San Luis and Palma Soriano. Together we went to the foothills located to the north of Santiago de Cuba, to a place known as El Escandel. From there, contact was established with a group representing the troops in Santiago de Cuba, which included some 5,000 men. This delegation was headed by the base commander, Coronel Rego Rubido. Fidel ordered that all the officers be brought to El Escandel, and if I remember correctly, Rego Rubido proposed that the revolutionary command speak with the officers first, and I offered to do that.



Two officers from the Rebel Army accompanied me to Santiago de Cuba, and we arrived in the afternoon. The people were in the streets. The army, although defeated, still had its weapons. We entered through the Moncada’s main door, the same door through which they led me after being detained in 1953, under the threatening eyes and insults of officers and soldiers. In the command building, I greeted two or three guerilla officers from the Third Front who were already there, and who, via a different route, led by Comandante René de los Santos, had reached the Moncada before me.

I was taken to the Regiment Chief’s office, where I had also been interrogated in 1953, on that occasion by General Díaz Tamayo. There, in the office, I spoke to the officers, standing on top of the Regiment Chief’s desk. I noticed that hanging on the wall, within my reach, was a portrait of General Tabernilla, head of the Army, and another of Batista.

When I finished by words to the officers and communicated Fidel’s decision that I was to take them to El Escandel to talk with him, I yanked the portrait of General Tabernilla from the wall and handed it to Coronel Rego Rubido, who accepted it hesitantly, not knowing what to do, unaware of my purpose. I then immediately pulled down Batista’s portrait, and holding it over my head before the officers, shouted, Viva la Revolución, as I threw the dictator’s likeness to the ground. All the Army and Navy officers and the main Police chiefs were there, and in unison let out a thundering cry of Viva la Revolución, in response to mine. The officer at my side atop the desk, still holding the portrait of Tabernilla in his hands, stood looking at me, still not knowing what to do. That was when I asked him, “What’s the matter, old man?” He finally understood and threw the portrait of his former general to the ground, too.

Immediately following the applause, the officers insisted that I speak to the troops who had gathered, upset and without leadership, in the Moncada’s main square. I went to the balcony. I didn’t have a microphone. After some applause, it quieted down and I began to speak.

First as a tenuous murmur and quickly becoming a shout, more like a generalized chant, they yelled, “Gerolan, gerolan, gerolan!” The shouting surprised me and I asked a Batista army officer at my side what gerolan was. He said he didn’t know, so I asked another one, while the rhythmic demand for gerolan continued. Finally, one of the officers approached me and explained, “Comandante, Gerolan is the name of a restorative medication for old people, and this is what the soldiers call the overtime, the bonus, they are paid on campaign.” The uproar was about the fact that they had not been paid for months, since the bonus had simply been stolen by some officers in the leadership of the troops.

“There will be gerolan for everyone tomorrow,” I told them, and the troops applauded my words deliriously. I was finally able to conclude my message to the defeated army.

As Raúl looked out to the horizon, he said, “Gentlemen, it is something tremendous to see the fall of a regime.”

Note: This testimony was published in the book El pueblo cubano, in the collection by Antonio Núñez Jiménez entitled La naturaleza y el hombre.

THE BATISTA DICTATORSHIP’S LEGACY

When the Revolution triumphed January 1, 1959, Cuba’s condition was abysmal, ranking among the poorest countries in Latin America and the world. This is the “inheritance” left by the Batista dictatorship:

LAND:

85% of small farmers paid rent and lived under the perennial threat of eviction from their plots.

WORK:

51.5% of the working age population, in 1953, had jobs. Three years later, the situation was worse.

HOUSING:

85% of rural homes had no running water.

90% of rural homes had no electricity.

HEALTH:

65% of the country’s doctors were in the capital, serving only 22% of the population.

2,026 trained nurses were available in 1959.

60 children died for every 1,000 live births.

62% of the hospital beds were in Havana.

58 years was the average life expectancy.

8% of the rural population had access to free medical care.

Access to state hospitals was only possible on the recommendation of a political figure, who demanded in return the votes of the patient’s and his or her entire family.

EDUCATION:

45% of children between the ages of six and 14 did not attend school. In public schools, of every 100 children who enrolled, only six reached the sixth grade.

500,000 children without schools.

23.6% of the population over ten years of age was illiterate and more than 1,000,000 who could not read or write.

Secondary and higher education was reserved for a minority.

Tens of thousands of children were forced to work to alleviate hunger in their homes.

Secondary education was available to only half of the school-age population.

Continue reading The moment the Batista regime’s fall

Cuba and the complex relationship between the individual and the collective

Cuba and the complex relationship between the individual and the collective
When a cause is just, it will find a place within the Revolution. Perhaps this is what Fidel meant when he said that there was room for everyone in the Revolution

Author: Karima Oliva Bello | informacion@granmai.cu
july 23, 2020 12:07:45

El Carro de la Revolución, by painter and engraver Alfredo Sosabravo, portrays the history of the Cuban people on the road to independence and sovereignty.

Photo: Abel Rojas
Just recently, the 59th anniversary of Fidel’s quintessential words to Cuban intellectuals was commemorated. One passage in the speech is particularly noteworthy. Fidel said, and I quote: “The Revolution… must act in such a way that the entire gamut of artists and intellectuals who are not genuinely revolutionary, find that within the Revolution they have an arena in which to work and to create; and that their creative spirit, even if they are not revolutionary writers or artists, has the opportunity and freedom to be expressed. That is, within the Revolution.”

He added, immediately thereafter, “This means that within the Revolution, everything; against the Revolution, nothing!” Speeches should not be interpreted independently of the historical moment and the context in which they were delivered, but in these words Fidel addresses a contradiction that continues to be relevant, perhaps one of the most significant faced within a revolutionary process: the complex relationship between the individual and the collective.

Liberalism takes this contradiction to an agonizing level. Stated individual freedoms are a formality and end up being effective only for those who possess economic power, or when they do not directly affect the interests of these powerful groups. The history of social movements on a global scale has shown that individual freedoms, for the historically dispossessed, must be a collective conquest under certain conditions, and that their continuity must be defended over time, also collectively. Where collectives have been splintered, captured, or corrupted, individual rights and freedoms have been brutally swept away, with those affected lacking the resources to defend them. This is what we have seen occurring with the increasingly precarious nature of work over the last decades on a global scale. Today it is difficult to find a job with a minimum of protected labor rights, historical conquests of the working class which are now endangered.

***

The imperative of valuing the collective leads us to reconsider the individual, which cannot be annulled. The collective must be a vehicle for individual interests to stand a chance of being honored. Thus, personal dilemmas should be placed in the light of a collective context, which is not always simple. Julio Cortázar did this with exemplary acuity when, in March of 1980, at the Casa de las Américas, he said: “I have not hidden from anyone my conviction that at this point the critical horizon should open up more in Cuba, that the media – as some leaders have already pointed out – have not reached the level they could have, and that there are a number of things that could be done and are not being done or could be done better. But I make these criticisms always starting from a sentiment I call the joy of confidence, I make them as I see and live the Cuban Revolution’s great number of positive accomplishments in all fields and, above all, I make them without stupidly anchoring myself in what I am, That is, a writer, not confining myself to the exclusive criteria of the intellectual at a time when an entire people, against all odds, despite errors and stumbling blocks, is today a people infinitely more worthy of its Cuban identity than in the times when it was vegetating under alienating, exploitative regimes.”

The people of whom Cortázar spoke are precisely the collective subject of the historical process that is the Cuban Revolution. And when I say people, I am not referring to a homogeneous bloc. To think that way is untenable. The people of Cuba are heterogeneous in their living conditions and in their desires, denying this today makes no sense. What then defines this collective subject that makes itself felt when it marches through the plaza, approves a Constitution or ignores the “opposition” in Cuba? Perhaps a structural consensus continues to exist on the basis of fundamental principles that have been constructed alongside a sense of Cuban national identity (hence its power), through a complex historical process of struggle, resistance, demands, great sacrifice and devotion as the cost of a desire: the sovereignty of the Cuban nation and the defense of a system that is considered more just insofar as it guarantees, in a universal and inalienable manner, a set of collective rights, that is, to all men and women equally, with an effectiveness in this sense has made its presence known these days, saving lives with names and surnames, beyond statistics.

This is the biggest obstacle facing the “opposition” in Cuba. No social mobilization can be triggered by an “opposition” manufactured in Washington, with interests far removed from the collective consensus of Cubans, given that they are connected to the economic interests of power groups with which the people do not identify. In short, there has been no Cuban “opposition” that was not a made-in-USA product. This is not a paranoid view of the enemy; it is a reality recognized within the U.S. itself. The private press and other political actors in Cuba are financed by some of the most discredited and malicious organizations of the international right, and we must be prepared for a context in which this reality becomes increasingly present.

With the rise of social media, the Cuban “opposition” is diversifying its face and we are no longer confronting only groups in Miami that continue to spin a narrative of hate, but also new actors and platforms within the island itself, although trained and supported from abroad. They constantly manipulate symbols that have value within the collective imagination and capitalize on existing social problems. Of course, I am not referring to those who – outside of state media but without foreign financing – are creating valuable materials on the internet reflecting a critical perspective on current Cuban society, which enrich the debate on our reality from Marxist and de-colonialized positions, which contribute and in no way detract.

In the recent period, perception of the right to participate in public decision-making has increased in Cuba: Cuban men and women debate all areas of national life, be it a local architectural decision or one involving the borders of an entire country. There are voices that take advantage of this context to manipulate public opinion in the media regarding state administration and institutional work. We cannot ignore this reality, but it is also true that these manipulators do not have the upper hand. Despite the haters, there is a popular sense of defending the common good. The need for government efforts at the local level to develop mechanisms for greater and more profound popular participation is key. Making a regular practice of consultation, transparency, and the provision of timely information on decision-making processes is imposed as a work philosophy absolutely essential to the development of socialism.

***

In March of 2020, a national program to combat racism and racial discrimination was announced. The adoption of a Decree-Law on animal protection was approved this year. And it will be necessary to continue creating working platforms to analyze, debate and develop alternatives to resolve problems present in Cuban society today, which will allow for the deepening of the democratic, just character of Cuba’s political system. This cannot be done outside of context of socialism. Capitalism today is exacerbating all of these problems throughout the world. The transition to socialism does not solve these problems naturally or spontaneously, as something inherent, but it does create better conditions for these problems to be analyzed, debated and worked on. Inclusive, transparent platforms for building dialogue and consensus are needed. When the causes are just, they will find a place within the Revolution and its institutions. Perhaps that is what Fidel meant when he said that there was room for everyone in the Revolution.

***

No one receiving payment from abroad to change Cuba has ever presented a decent proposal to our people. Fighting tooth and nail for Cuban men and women to preserve our lives under adverse conditions, since Cuba is a poor country, without sacrificing our sovereignty in the least, is a proposal worthy of this people. Perhaps that is what Fidel meant when he said everything within the Revolution and nothing against it. Although there are many things, as Cortázar would say, and revolutionaries recognize, that should be done better for the collective good, so individuals have ever greater and fuller possibilities of being.